Mi iniciación al reiki y al grupo

Es complicado expresar con palabras lo que para mí ha significado hacer los cursos de Reiki con Gemma Cazorla, porque hay un antes y un después del 22 de noviembre de 2015.

Como ya estoy acostumbrada últimamente a ver, las cosas no pasan por casualidad, sino porque han de ocurrir de esa forma y hay personas que tienen que entrar en tu vida para cambiarla y hacerla mejor.

Hacer el curso con ella es especial, te hace entenderlo todo de una forma fácil y entras en una dinámica de absoluta complicidad, al menos a mí me pasó, con todo el grupo. La energía que desprende, el cariño con el que te recibe, su forma de explicar, hace que todo sea más fácil.

En teoría mis maestros de Reiki iban a ser otras personas pero el destino hizo que fuera Gemma, había un día fijado para el curso en el que yo no podía asistir, lo habló con las otras dos personas que iban a hacer el curso y se cambió la fecha. Llegaba el día y ese viernes hubo un pequeño problema familiar que hacía que no supiera con seguridad si haría mi iniciación o tendría que viajar a Sevilla...

La primera vez que vi a Gemma no la voy a olvidar, aún siento ese abrazo de protección, de apoyo, de seguridad, de acompañamiento... ahí ya me ganó.

Del primer nivel de Usui, qué puedo decir, fue muy especial en todo, la energía que se creó en el grupo, la forma de llevarlo de Gemma, desde el primer momento se vio que iba a ser diferente, la forma en que cada un@ de nosotr@s se abrió, hizo que ese curso se convirtiera en mucho más que una iniciación de Reiki, nos convertimos en una familia de grandes amigos.

Algo tan mágico y bonito se vivió que casi todo el grupo, todos los que formamos parte de esa nueva familia, hicimos juntos el segundo nivel de Reiki.

La iniciación en grupo fue una pasada, la cantidad de energía que se movió, todo lo que se removió por dentro, sentir que realmente algo importante empezaba... el abrazo de Gemma al terminar la iniciación, ese recogimiento, hacer por primera vez Reiki a otra persona en la práctica, el dejarte fluir... 

Y si bonita fue la iniciación en los dos niveles de Usui, más bonita, especial e impresionante ha sido mi iniciación en Karuna, un auténtico regalo por parte de Gemma. Un viernes, a mediodía a mí sola, sentir cada uno de los símbolos en las palmas de mis manos grabarse como a fuego, sentir esa energía, ese cariño con el que lo hacía, ese abrazo al terminar que te hace sentir protegida y te da paz y energía. 

Y después, el regalo de poder hacer una sesión de Reiki a tu Maestra, eso sí que no tiene precio.

Mi experiencia con el Reiki no pude ser más bonita y especial, y sólo acaba de empezar, he tenido la suerte de encontrar a la persona más adecuada, una persona muy especial, una Maestra, una Guía, pero sobretodo, una Amiga, Gemma Cazorla.

Muchas Gracias por entrar en mi vida.

 

                                                                                                         Verónica.