Después del Reiki Usui...nuevas experiencias con el Sistema Okuna

Como las decisiones importantes de mi vida, cuando me propuse iniciarme con Gemma en Reiki Okuna, lo hice sin pensármelo. No me hacía falta nada más que la plena confianza que tengo en ella y la confirmación interna de que era una buena decisión.

Sin embargo, el momento de las iniciaciones, especialmente la del 2do nivel, fueron bastantes oscuras para mí. Cierto es que estaba pasando por una etapa algo difícil en mi vida personal y estaba cargando con energías que no me correspondían, pero esperando para que me iniciara, durante la meditación, tuve muchas imágenes de espectros, criaturas que querían atacarme y otra serie de sensaciones muy desagradables. En el momento de la iniciación no sentí demasiado especial, más que el mensaje que ya había sentido otras veces "esto es un regalo para tí y para que lo compartas", pero luego quedé un poco impresionada, decepcionada conmigo misma comparándome con el resto de compañer@s que, como comentaron, habían experimentado vivencias muy fuertes y poderosas. Me fui a casa bastante tristona pensando que quizás la energía no había llegado a mí, que quizás no fuera tan real eso del reiki okuna y con toda esa pesadez que me había creado la visualizaciones oscuras de la meditación. Esa noche la pasé bastante regular, seguían repitiéndose imágenes, quería pero no podía expresarme, estaba muy removida.

Al día siguiente me fui con mi pareja a pasear por el mar y como empezó a llover nos metimos en una cafetería. Allí saqué mi manual de Okuna y me puse a repasarlo. Mi pareja se interesó mucho por Ekahem, el símbolo de la paz y las relaciones; le empecé a comentar sobre la filosofía y los símbolos de esta escuela de reiki y como le ví muy animado y sabiendo que estábamos pasando por un momento un poco difícil en nuestra relación le pregunté si quería que se lo pusiera. Pareció entusiasmado y así le inscribí Ekahem en la palma de su mano y nos quedamos con las manos agarradas un rato. Viendo el calor que se desprendía él me miró sorprendido "es increíble", me dijo. Luego ambos nos quedamos cogidos y con los ojos cerrados sintiendo toda aquella energía. Estuvimos así, en medio de una cafetería llena de gente como unos 15minutos y como sabía de la técnica de la caja por el 2do nivel de Reiki Usui le propuse que hiciera un listado de propósitos y cuestiones que le gustaría realizar, conseguir. Tanto él como yo la escribimos y esa misma noche, encontré una caja, escribí en ella los símbolos de Usui y Okuna y empecé a hacerle reiki.
Al día siguiente, mi chico, que tenía una situación económica muy inestable y que por tanto había escrito para la cajita un poco de ayuda en este tema, recibió una llamada confirmándole una beca de estudios que había pedido hacía 4 meses y también ese mismo día una carta de confirmación de que la concedían una ayuda económica del estado. Viendo la influencia que había tenido mandé un mail a mis contactos para ofrecerles la posibilidad de que escribieran sus propósitos y así introducirlos en la "cajita mágica". Hasta hoy sigo dándole reiki y son muchas las personas que me han llamado o mandado mail para agradecerme, gente que está mejorando en su salud, que consigue trabajo, que pasa sus exámenes o que, sencillamente, se siente mucho mejor.

Por mi parte, el proceso de autoreiki de 21 días puedo decir que ha sido el más potente de los que he realizado hasta ahora. Durante más de dos semanas estuve con mucha mucosidad, una tos muy fuerte y sacando mucha flema, por lo que siento que he limpiado muchísimo y me siento liberada de muchos patrones mentales autodestructivos y asociados a sentimientos de culpa. Considero que este el Reiki me está transformando desde un nivel muy profundo: me siento mucho más autoregulada, con más confianza en mí misma, mayor bienestar, más luz.

Agradezco a Mirtha, a Gemma, al Universo... por sus hermosas energías.

Pau*