De paciente a terapeuta

Encontré el Reiki por “casualidad”, hacía tiempo que me encontraba como perdida, a veces agobiada o irritada sin saber porque ni hacia dónde ir, sabía que no estaba a gusto con algo pero no sabía con que.
Siempre he sido muy nerviosa, cosa que me hacía hacer doscientas cosas a la vez y siempre iba corriendo a todas partes. Llegó un día que me planteé estudiar algo diferente, quiromasaje,.. o algo para poder hacer sentir bien a los demás y a mí misma (mi 1a. opción siempre fue psicología), y un día parada con el coche en un semáforo vi que se impartían clases de Reiki y que empezaban ya, (cómo casi todas las que he hecho) me informé algo y me decidí. Entré en un mundo muy diferente en que las prisas, los agobios y las casualidades no existen, de golpe fue cómo si encontrara aquello que estaba buscando y todo se viera mucho más claro.
Se me acabaron los dolores de cabeza, de espalda y se me dibujó una sonrisa permanente en la cara (esto no quiere decir que no tenga problemas pero los veo diferente y se solucionan más rápido). Evidentemente tras el 1er. curso llegó el 2º, el 3º, y también he hecho cursos de diferentes técnicas, y entre medio encontré a mi angelito que siempre me ayuda.... Gemma y a la que debo dar las gracias por muchas cosas.
Bien ahora soy yo la que doy sesiones de Reiki a los demás; espero que os animéis a probarlo y os vaya tan bien como a mí. Un fuerte abrazo a todos 

Lola